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08 Oct 2026
Opinión
07 Oct 2026

IA y contact center: 5 claves para competir en el nuevo modelo de atención al cliente

Artículo sobre el contact center.
Hace un par de semanas, un buen amigo y tocayo cerraba su empresa de contact center. Las causas y razones de fondo solo él las conoce, pero la noticia me llevó a reflexionar sobre la coyuntura que atraviesa nuestro sector y, especialmente, sobre los pasos que debemos dar para asegurar la continuidad y el crecimiento de nuestros negocios.

Es indiscutible que la adopción de nuevas tecnologías en el entorno del contact center exige un esfuerzo financiero relevante. La inteligencia artificial no es gratuita y su incorporación requiere inversión, planificación y capacidad de adaptación. Sin embargo, la realidad operativa del sector nos obliga ya a integrar soluciones avanzadas, basadas en IA, si queremos mantener nuestra competitividad. No hablamos del futuro: hablamos del presente.

Ante esta velocidad de cambio, es comprensible que surjan dudas e incluso cierta inquietud por no avanzar al ritmo que parece exigir el mercado. Sin embargo, esta transformación debe abordarse con serenidad, criterio y confianza. La tecnología puede modificar profundamente nuestra forma de trabajar, pero el valor diferencial de las personas seguirá siendo determinante.

Lejos de caer en el alarmismo o en la idea simplista de que la IA sustituirá por completo a los agentes del contact center, debemos adoptar una visión pragmática. Estamos ante una oportunidad para rediseñar nuestra estrategia operativa, mejorar la eficiencia y, sobre todo, elevar el valor que aportamos a nuestros clientes. La IA no debe entenderse como un competidor del profesional, sino como una herramienta capaz de ampliar sus capacidades.

Para liderar esta transformación con éxito, conviene centrarse en 5 pilares estratégicos.

1. Empoderar al equipo: la IA como copiloto

El verdadero valor de la IA aparece cuando se pone al servicio de las personas. La clave está en preparar a nuestros agentes para que comprendan la tecnología y sepan utilizarla en su propio beneficio.

Cada vez más organizaciones incorporan herramientas de IA generativa como asistentes en tiempo real: los llamados copilotos. Estas soluciones pueden sugerir respuestas, localizar información de manera inmediata, analizar el contexto de una conversación o facilitar recomendaciones durante la interacción con el cliente.

Su principal aportación no consiste en sustituir al agente, sino en reducir tareas sencillas, administrativas y operativas para que el profesional pueda concentrarse en aquellas funciones donde realmente aporta valor: comprender, resolver, acompañar y generar confianza.

2. Evolución del perfil profesional: reskilling y desarrollo de soft skills

A medida que la automatización asume con mayor solvencia las tareas sencillas y repetitivas, el papel del agente del contact center también evoluciona. Su función se desplaza progresivamente hacia la gestión de situaciones más complejas, sensibles o de mayor valor añadido.

Nuestra responsabilidad como líderes es acompañar este cambio mediante planes de formación continuos y exigentes. La capacitación debe abarcar tanto el uso de las nuevas herramientas tecnológicas como el desarrollo de aquellas capacidades genuinamente humanas que resultan más difíciles de automatizar: la empatía, la escucha activa, el pensamiento crítico, la capacidad de mediación, la negociación y la resolución de problemas.

La combinación de IA y competencias humanas permitirá construir perfiles profesionales más cualificados, resolutivos y valiosos para las organizaciones.

3. Una experiencia de cliente equilibrada, transparente y fluida

Automatizar no significa automatizarlo todo. Si nos empeñamos en que determinadas gestiones sean atendidas siempre por un bot o un agente de IA, simplemente porque técnicamente es posible, corremos el riesgo de deteriorar la experiencia del cliente.

Los usuarios no quieren interactuar exclusivamente con máquinas, pero tampoco desean esperar veinte minutos para resolver una gestión sencilla. La excelencia operativa está en encontrar el equilibrio adecuado entre automatización e intervención humana.

Uno de los aspectos más importantes será garantizar una transición fluida entre ambos entornos. Cuando una interacción pasa de un sistema automatizado a un agente humano, este debería disponer de todo el contexto previo de la conversación, evitando que el cliente tenga que repetir información y permitiendo una atención más rápida y personalizada.

La transparencia será igualmente importante. Informar con claridad al usuario cuando está interactuando con una inteligencia artificial contribuye a generar confianza, uno de los activos más importantes en cualquier relación entre empresa y cliente.

4. Evolución de las métricas: medir valor, no solo eficiencia

Los indicadores clave de rendimiento también deben adaptarse a esta nueva realidad.

Si la IA absorbe una parte creciente de las consultas sencillas, es lógico que las interacciones atendidas por personas sean más complejas y, en muchos casos, requieran más tiempo. En ese contexto, mantener una presión excesiva sobre indicadores como el Tiempo Medio de Operación (TMO) puede resultar contraproducente.

Métricas como el FCR, el NPS o el CSAT continúan siendo esenciales, pero deben complementarse con indicadores que permitan evaluar mejor la calidad de la resolución, el valor generado y la experiencia del empleado.

La experiencia del cliente (CX) y la experiencia del empleado (EX) están estrechamente relacionadas. Cuidar al equipo, reducir la fricción operativa y proporcionar mejores herramientas contribuye directamente a retener talento y mejorar la calidad del servicio.

5. Gobierno del dato, ética y excelencia operativa

El uso responsable de la tecnología será, cada vez más, una ventaja competitiva.

En inteligencia artificial no vale todo y, en un sector como el del contact center, donde se gestionan grandes volúmenes de información, conversaciones y datos personales, una implantación inadecuada puede generar riesgos significativos.

El marco regulatorio europeo, especialmente el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act), refuerza la necesidad de garantizar un uso seguro, transparente y responsable de estas tecnologías, prestando especial atención a la protección de los derechos y la privacidad de las personas.

Pero el cumplimiento normativo es sólo una parte del reto. La calidad de los datos resulta igualmente crítica. Una IA alimentada con información desactualizada, incompleta o incorrecta puede ofrecer respuestas erróneas o generar las conocidas “alucinaciones”, afectando directamente a la experiencia del cliente y a la reputación de la compañía.

Por ello, el gobierno del dato, la supervisión humana, la actualización constante de las fuentes de conocimiento y el control de calidad deben convertirse en elementos centrales de cualquier estrategia de IA.

Conclusión

Sobrevivir y prosperar en la era de la inteligencia artificial dentro del contact center no pasa por defender el modelo operativo tradicional, sino por liderar su transformación.

La tecnología no elimina el valor de las relaciones humanas. Bien utilizada, permite automatizar lo rutinario, reducir fricciones y devolver protagonismo a las personas precisamente en aquellos momentos en los que el contacto humano resulta más importante.

Las empresas que utilicen la IA para capacitar a sus equipos, mejorar la experiencia de cliente y elevar la calidad de sus operaciones —y no únicamente como una herramienta de reducción de costes— estarán mejor posicionadas para liderar la atención al cliente durante los próximos años.

(José Luis Moral, director general de BPO-FO Seguros de AVOS Tech, compañía adscrita a la Asociación CEX)