El reto de la biometría como solución a la suplantación de identidad en la educación

La suplantación de identidad creció 409% en plena pandemia de la COVID-19, según datos de un informe de la DIJIN (Dirección de Investigación Criminal e INTERPOL. El informe reveló que mientras en 2019 hubo alrededor de 300 casos de suplantación de identidad, en 2020 la cifra se disparó a 1.527.

En vista de este problema, las grandes instituciones ya comienzan a dejar a un lado el método de autenticación con credenciales para migrar a sistemas tecnológicos que les permitan detectar este tipo de fraude académico con mayor eficacia, como las soluciones de biometría.

En este sentido, desde Enghouse recuerdan que su oferta conjunta con Veridas, ofrecer una solución para evitar esta suplantación de identidad. Con esta herramienta, las universidades pueden asegurarse en tiempo real que el alumno inscrito en sus programas sea el mismo que hace los exámenes o presenta los trabajos, usando datos intransferibles como su voz, su rostro o su documento de identificación.

El sistema de verificación integrado a la solución Enghouse cuenta con el 99.8% de veracidad, incorporando biometría facial, de voz, verificación de documentos e, incluso, anti-spoofing (identificación de IP falsas). Todo un engranaje perfecto para evitar la suplantación. Siguiendo los siguientes pasos:

1. Registro digital del alumno:

Este es el proceso de alta digital de un alumno. Se realiza mediante una captura de documento y una videollamada por Vidyo.

2. Digitalización de la base de datos:

La tecnología de la solución Enghouse permite volcar en la nube la base de datos documental de los alumnos de todo el mundo para su posterior digitalización.

3. Comprobación de la identidad antes de una prueba:

Después de contar con la información anterior en la base de datos, verificar la identidad de un alumno es muy fácil.

(El artículo completo se puede leer aquí).