Retos de un mercado laboral formado por robots y humanos

Retos de un mercado laboral formado por robots y humanos.Algunos de los cambios que vivirá el mercado laboral comienzan a perfilarse. En esa nueva estructura del mercado laboral, lo que diferenciará el trabajo que realizan las personas frente a los robots o a una inteligencia artificial serán sus fortalezas, no la ausencia de debilidades. Las máquinas y sus algoritmos cada vez con menos sesgos humanos serán más precisos y eficientes que un profesional. “La urgencia” por sustituir a “trabajadores” más eficientes y, sobre todo, que paguen menos impuestos, hará que conseguir un puesto de trabajo en el futuro no sea una tarea fácil.

Estamos viviendo un momento muy hype de la inteligencia artificial. Nunca hemos ido tan rápido, y jamás volveremos a ir tan despacio. Junto con tecnologías como la computación cuántica o la biogenética sinténtica, estamos ante algo realmente exponencial que lo va a cambiar absolutamente todo y no porque un robot le quite el trabajo a un humano (que también), sino porque cosas como los vehículos autónomos gracias a la inteligencia artificial, van a cambiar tanto nuestras vidas, nuestras ciudades o nuestra forma de trabajar, mucho más de lo que lo han hecho los smartphones en los últimos 12 años. En ese mercado laboral donde la robotización se generaliza, sí que se van a necesitar de nuevos perfiles laborales. Todo va a volver a cambiar y esta vez, más rápido aún.

Se habla que la tasa de crecimiento del uso de la inteligencia artificial (según IDC) en los procesos de selección, llegará en el 2022 hasta el 37,3%. Por lo que hablar de cómo van a cambiar las empresas y sus departamentos de recursos humanos, en la tasa actual, es un poco “atrevido”. Lo que sí es evidente, es que como bien se afirma en la “nueva” ley de la robótica, “las 3D”, van a llevarse millones de puestos de trabajo. Cualquier tarea que sea Dirty (sucia), Dull (abrurrida o que no quiera hacer nadie) o Dangerous (peligrosa), la va a hacer una máquina. El problema es que especialmente en España, debido al castigo impositivo que se le hace al directivo que gestiona una compañía, aparecerá otra nueva D, la de: DESEADO. Es decir, todas las compañías van a desear fervientemente utilizar un robot que no paga impuestos y es mucho más eficiente. Así sustituirá hasta el último de sus humanos, con lo que la robotización de puestos de trabajo a través de soluciones como los famosos RPA, van a estar a la orden del día en este nuevo mercado laboral. Si alguno se piensa que la solución pasa por un impuesto para los “robots”, es porque no ha pensado que un “trabajador robot” se puede poner literalmente de bajo de un colchón (eso sí, con algo de ventilación y conexión a internet), pero en alguna nube, fuera del control fiscal. Y es evidente que sucederá. Por cierto, ¿mi aspirador Roomba deberá de pagar impuestos? ¡Es absurdo! Aunque vista la nueva normativa que obliga a que los vehículos eléctricos en Europa tengan que hacer “ruiditos”, ya me lo puedo creer todo. Es evidente que los americanos hacen los negocios del presente, los asiáticos los copian y los mejoran, mientras que en Europa seguimos perdiendo el tiempo legislando.

Reclutar con herramientas basadas en inteligencia artificial

La utilización actual que se hace de la inteligencia artificial en los departamentos de recursos humanos, no consiste en que un robot/software se ponga a buscar por LinkedIn (que también), sino en el uso de plataformas de reclutamiento o de gestión de recursos de su personal. Algunas grandes compañías las utilizan con formularios diseñados para rellenar una especie de base de datos de “la valía de sus empleados”, con ello se consigue evaluar determinadas habilidades preprogramadas. De momento y durante un tiempo, estas soluciones de inteligencia artificial no serán realmente inteligentes y mucho menos, tendrán “iniciativa”. Estas “entrevistas online”, principalmente se dedican a eliminar sesgos inconscientes, que muchas veces las personas sí que tienen. Otras habilidades que se pueden detectar a través del uso de estas herramientas de evaluación se realizan a través de la gamificación que fácilmente oculta las verdaderas intenciones de un reclutador/experto humano para conseguir determinados objetivos: detectar intraemprendimiento, gestión del conocimiento, detectar personas tóxicas, etc. En general, gracias a la labor del  datascience, se busca poder tener un buen y completísimo dataset de toda la compañía y poder conocer el verdadero poder humano, que no es el conocimiento realmente, sino las habilidades.

Es curioso que muchas veces, las personas “empatizan” mucho mejor con una máquina, o digámoslo de otro modo, les cuentan a una pantalla, algo que nunca se atreverían a contarle a su compañero de trabajo y mucho menos a su jefe o al de recursos humanos.

Una de las grandes compañías Americanas, si una de esas que nos han hecho adictos a las series, acaba de implementar un chat con inteligencia artificial, que entabla “conversaciones” con sus empleados para solventar problemas relativamente sencillos como vacaciones, nóminas, noticias y un día, aprovecha tu empatía y confianza para lanzarte una pregunta: ¿Sabes que tu compañero de trabajo Menganito Pérez se quiere ir a trabajar a la competencia? ¿Crees que Menganito es indispensable para esta compañía? Nos pide un pequeño incremento en su sueldo, ¿tú se lo darías? Si la respuesta es que no, y que se puede encontrar un sustituto fácilmente; que se prepare ese compañero de trabajo porque tiene los días contados si el resto de los trabajadores han contestado cosas similares. Solo piensa que “el robotito”, puede estar haciendo la misma pregunta sobre ti a tus coworkers. Es una diabólica herramienta que permite a los jefes de proyecto y superiores, evaluar a sus equipos y poder despedir sin pestañear a todos los que no pasan “la pregunta trampa”.

Lo que sí que es cierto al 100%, es que la revolución de las máquinas, los robots y las aplicaciones de software como los RPA con inteligencia artificial, hará que todos los trabajos repetitivos, especializados y que manejen datos, dejen de existir para los humanos. Dicen los “expertos” que el 36% de nuestro empleo en España podría ser automatizado en breve. Todos estos puestos de trabajo suelen tener sueldos ni muy altos, ni muy bajos, los que forman la llamada: clase media, y estos, son los que van a desaparecer en los próximos años, así que, si tu vida se parece a la de un autómata y no te apetece reinventarte o piensas que ya estás mayor para hacer cambios en tu vida, inexorablemente solo tendrás acceso a trabajos precarios y con sueldos bajos en el mercado laboral al que vamos. Este es el principal motivo por el que las compañías deberán priorizar mucho más el gestionar personas y no poner a contratar a las máquinas. Y para esto, la inteligencia artificial está aún lejos de poder evaluar personas con capacidades para hacer cosas nuevas, crear nuevos modelos de negocio, innovar en cualquier departamento de la compañía, trabajar en equipo, ser flexible, gestionar la incertidumbre, aprovechar el pensamiento crítico y sobre todo, poder potenciar todo lo anterior, a través de las emociones. Resumiendo, cualquier cosa que se le dé mal hacer a una inteligencia artificial.

La logevidad

Otro de los “problemas” a tener en cuenta aquí y que va a necesitar de mucha “estrategia política” (de la cual carecemos completamente), es que España es el país con mayor esperanza de vida por delante de Japón y si vivimos entre 80 ó 90 años, o incluso más, tenemos un gran problema; ¡Enorme! Estamos en un ritmo de envejecimiento social del 150% y evidentemente, no va a haber dinero para las pensiones de todos, ni servicios sociales que puedan pagar las obligaciones tributarias de los pocos que van a “producir” si pensábamos jubilarnos con 65 años. Y más, sabiendo que, en países desarrollados similares al nuestro, las enfermedades neurodegenerativas van a crecer hasta comerse más del 70% del presupuesto del estado del bienestar.

Y lo que nos toca a los que seguimos trabajando es ser cada día más eficientes y productivos, para poder vivir con lo que nos queda (descontando impuestos, claro). Es verdad, que será más barato “vivir” debido a la automatización y a la producción digital de bienes de consumo y a dejar de comprarnos cosas caras como un vehículo, se pasará por evolución vs. necesidad, a un modelo As a Service. Pero también esto obligará a desarrollarnos como trabajadores ágiles y deslocalizados, en continuo aprendizaje (learning agility) y a exploradores de soluciones nuevas con las que hacer frente a una longevidad profesional con la que nadie contaba hace tan solo 60 años. El futuro del mercado laboral será para los robots y la inteligencia artificial sí, pero combinando con el poder de los llamados silver surfers: profesionales seniors del talento plateado (silver), generadores y receptores de una nueva economía (silver economy), que diseñan su hoy y también su retiro. Este nombre de Surfers se refiere a que quieren seguir estando en la cresta de la ola profesional y económica, no aceptan un presente/futuro invisible, ni inactivo. El futuro también será para las empresas que generen una correcta estrategia de age management, porque trabajar y gestionar correctamente el talento silver, marcará la diferencia.

Así que, dejemos de preocuparnos por la inteligencia artificial, que las máquinas piensen como humanos y que pronto, gracias a la automatización o la tan manida transformación digital, podamos perder nuestro puesto de trabajo en el mercado laboral venidero. Lo que debería de ponernos en alerta es que demasiadas personas estén pensando como robots, porque eso sí que es un problema enorme.

En japonés, la palabra crisis también significa oportunidad, pero lo que es evidente, es que están confluyendo indicadores laborales que no se van a arreglar con una inteligencia artificial. Debemos tomar decisiones inmediatamente respecto a las jubilaciones anticipadas, la formación e información a nuestros empleados, o nos espera una crisis laboral con más peligro, que Thanos con las 6 gemas del Infinito.

(Javier Sirvent, @javiersirvent)

(La versión de este artículo para Relación Cliente Magazine, se puede ver en este pdf del número 83 de la revista).