La importancia de saber gestionar las emociones en el entorno laboral

En algunas compañías se trata de impulsar que los trabajadores dejen sus emociones fuera del trabajo, algo que además de imposible no es nada recomendable ni para el equipo ni para la marcha de la empresa en general.

Como apuntan en uno de los post del blog de masvoz, las emociones aparecen en el lenguaje corporal, en la elección de palabras, en el tono de voz y en las acciones que realizamos, estemos o no en el trabajo. A una persona no se le puede pedir que revise sus emociones antes de entrar en la oficina, porque como apuntan varios estudios, si así lo hacen, no pueden trabajar plenamente. Por eso, los expertos recomiendan que en lugar de eliminarlas antes de entrar en la oficina, las empresas han de esforzarse en comprenderlas y aprovecharlas para aumentar la productividad de los colaboradores.

Los profesionales de recursos humanos, que son quienes gestionan estos temas, deben tener en cuenta dos puntos: las relaciones humanas tienen un efecto profundo en las emociones que las personas experimentan en el trabajo y el impacto del compromiso de los colaboradores en el rendimiento.

Y, ¿qué emociones positivas afectan al rendimiento laboral? Pues estas son la confianza, el logro, la felicidad, el altruismo y la pertenencia.
Por contra, las emociones negativas que afectan al rendimiento laboral son la ira, la envida, el miedo, la culpa y la impotencia.

En masvoz recuerdan que en su caso llevan muy a gala ayudar a sus colaboradores a saber gestionar sus emiciones, porque estos no son robots ni se sienten igual todos los días.

(El artículo completo se puede leer aquí).